
El amor carece de barreras para expresarse y desconoce límites a la hora de ligar seres humanos que aparentemente son invinculables. Todas las relaciones son como un iceberg: los demás solo ven un mínimo porciento y bajo el mar queda la pura verdad que lo devora o sostiene. Phantom Thread –El hilo invisible– viene a añadir que en temas amorosos es mejor dejar el asombro en una esquina porque puede funcionar de la manera más inverosímil o sencilla, pero, al fin y al cabo, funcionar, que es lo que le importa a los que están quemándose los pies.
Reynolds Woodcock es un sastre de alta costura inglesa en los años 50 del pasado siglo. Dirige una pequeña casa donde se hacen a mano obras de arte personalizadas para la nobleza europea según el momento o el capricho. El funcionamiento de su taller se asemeja a una sala de operaciones de un hospital militar. Su hermana Cyril viene a ser el lugarteniente que lo acompaña en el mando, esperando y respetando sus decisiones o tomándolas cuando lo ve turbado para hacerlas. La vida de Reynolds está rodeada de mujeres, todas relacionadas con su trabajo, por eso sus amantes van y vienen hasta que aparece Alma, una camarera de un pequeñito restaurante campestre que cumple, para el empuje inicial, con una condición irresistible para Reynolds: tiene las medidas físicas de su maniquí ideal.
Y se la lleva a casa, la acomoda y utiliza e inevitablemente se involucran pero si perfectos son sus diseños, imperfecta es ella, llena de ingenuidad y desafiante irreverencia. Tiene los justos centímetros pero no puede evitar ser lo que es, una campesina –fina, sí, pero campesina aún- y sus modales son para Reynolds como una estampida de elefantes en su marcial rutina. Cuando Alma trata de ser amable y marcar pautas personales que la diferencien del resto de la corte femenil, lo que recibe es la testarudez y lo irascible por respuesta. Es metódico el oficio de Reynolds por lo tanto metódica es su vida y no sabe –sencillamente, no sabe- amar su trabajo y también a una mujer. Los propósitos quedan truncos o visto de otro modo: toman inesperados derroteros. De la venganza, el rencor o lo pasional aparece la solución al amor. A ellos dos, que no pueden dejar de ser lo que son, los toma por sorpresa el giro de la vida pero luego de descubrirlo se lanzan de cabeza porque es lo que quieren, no importa ya que sentimientos turbios hicieron aflorar un feliz desenlace. Un romance es parte de la vida y la vida es como es, no como debiera ser.
El amor se vive y disfruta sin fórmulas y atañe solo a los involucrados que deben definir y aceptar los términos sabiendo que la comprensión de los mismos por terceros no es precisamente lo que va salvarlos. Andando en él no es difícil encontrar una montaña al lado de un abismo y si supiéramos dónde está la puntada quizás lo entenderíamos o quedaríamos más que confundidos. Este insoportable sentimiento no sobrevive complaciendo a otros sino reconociéndose a sí mismo a cara descubierta y apostando doble o nada. Phantom Thread es la reafirmación de ese misterio.
Phantom Thread – 2017 – Estados Unidos
Dirección y guión: Paul Thomas Anderson
Producción: Paul Thomas Anderson, Megan Ellison, JoAnne Sellar, Daniel Lupi
Música: Jonny Greenwood
Edición: Dylan Tichenor
Reparto: Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Richard Graham, Bern Collaco, Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram
Duración: 130 minutos
Ah!! Esta ya la vi!! Te di alante jaajajaja
En realidad fue que Duda le dedicó un post en su blog, así como tu, y bueno, ya sabes que yo voy por ahí cazando sugerencias. Así que la busqué y la tuve.
Me pareció una película para mirar con calma, es de esos filmes que te involucran en la psicología de los personajes y te lleva a preguntarte por qué son de ese modo, por qué no puede ser todo más sencillo, menos intransigente. El filme muestra la tortura del amor desenfrenado, el que no puedes desprender de ti, esa dependencia del otro mientras se abjura constantemente de la misma. Yo reniego de los amores tóxicos, no logro coligar amor y destrucción, no creo en el amor que daña, el amor egoísta y cruel. Yo creo en un amor amigo, un amor protector, un amor dar y recibir. Creo en las uniones constructivas, en las comprensiones, y en el ser consecuente. Por lo tanto, estuve en bronca con los personajes todo el tiempo jaajajajajaaj. Bueno, más con él que con ella, pero en fin, con ambos.
El desenlace es, sin dudas, sorprendente, pero me gustan las películas así, que acaben dando lo que no esperas. Así que sí, para quien guste de un filme calmo, paciente y más del alma que del cuerpo; para el que va intentando desentrañar el por qué de las cosas y todas las posibilidades que tenemos de ser simplemente humanos, es una buena sugerencia.
sí, yo leí el post de duda y me gustó… mi opinión está en lo que escribí, o sea, el amor puede existir y ser válido de múltiples maneras y hay casos -muchos- de amores que matan pero no porque maten dejan de ser amores… antes de ver este filme le´un comentario de un forista en cubadebate que decía que este filme no le había dicho nada y a mí me dijo un montón de cosas, por lo tanto, hay que acercarse a todo y hacerse opiniones propias… para mí fue calmo y paciente, pero nunca aburrido… gracias, shere, por llegar y comentar…